Belonging...


“Quería hacer un libro ilustrado que, como es usual, no fuese particularmente para niños (aunque sí accesible para ellos).” - Shaun Tan.



Al entrar en el mundo propuesto por CICADA, esta intención es palpable. Las leyes que rigen al mundo corporativo, la indiferencia, la opresión, la frustración, el trabajo sin gratificación, la explotación y la exclusión no parecen pertenecer al orden de las cosas al que destinamos los asuntos infantiles. Tan ha forjado en este libro-álbum un escenario tan profundamente metafórico que lectores avezados, en pericia y en experiencia vital, encontrarán a la pequeña cicada comprensible, real y posible.







Una cicada entra y sale del lugar de trabajo. Siempre subvalorada. Maltratada. Viviendo a la sombra. Solo medida en función de su utilidad. Debe actuar como hombre, trabajar mejor que el hombre, pero no será valorada como un hombre. Aquí no hay lugar para su humanidad…





Esta sensación de fuera de lugar es un tema que atraviesa gran parte de la obra de Tan. Pertenecer. Belonging. Y he aquí una cicada que de hecho no es humana, pero que se antropomorfiza para poder “estar“ en el mundo y luego es deshumanizada por ese mismo mundo. Una fricción que genera una visibilidad aún más estridente de la gran contradicción de nuestra sociedad. Al centro las leyes del mundo corporativo, los valores de uso, lo utilitario, - y en sus márgenes quedan los seres humanos.


Tan partió de este imaginario y lo unió con su curiosidad por las cicadas. Descubrió que algunas especies viven hasta 17 años bajo tierra (son 17 años los que esta cicada de traje gris permanece con paciencia trabajando hasta que llega el día del adiós), antes de emerger todas juntas, para dejar su caparazón y expandir sus alas, aparearse y morir, todo esto en un brevísimo periodo. Para nosotros los humanos, un largo periodo de espera, de latencia, para gozar y vivir de verdad tan solo por un poco.







Human coworker no like cicada. Say things. Do things. Think cicada stupid. Tok Tok Tok!












Y es que en el acto final de CICADA, Tan deja no un cierre sino una apertura. La cicada ha mutado y ahora ríe de los humanos. ¿Es esta una historia acerca del abuso laboral a inmigrantes o minorías? ¿Es esta una crítica al sistema corporativo capitalista que impide y evade la formación de verdaderas relaciones humanas? ¿Es esta la historia de un inmigrante alienado por el sistema? ¿Es esta la historia de la imposibilidad de ser felices en un mundo narcisista que solo nos mide en función de la productividad? Ó, ¿es esta la historia de un hombre solo, en un mundo solo, que solo encuentra felicidad cuando se despoja de las investiduras impuestas y muestra su verdadero ser?



Quizás es una de estas. Quizás lo es todas. Porque como admite Tan, es quizás este uno de sus libros más sencillos. En las omisiones, en lo que no nos cuenta, se encierra el mayor misterio. Y es allí donde el lector, de cualquier edad, encuentra la posibilidad de co-escribir la historia. Qué tanto de la cicada hay en nosotros o en alguien que conocemos. Qué tanto de la cicada logramos descubrir y qué tanto reconstruimos y le atribuimos de nuestras experiencias o de otros.


I think that’s important with any work of art – whether it’s a story or a painting or play or a film – that you should come away with some questions. (1) 



Aun así, Tan ha producido un escenario tan cuidado en los detalles, el color, el encuadre de la imagen, que los pequeños lectores, -más dados a las narrativa visual-, no serán ajenos al estado general de este mundo retratado y al papel de la cicada en este. El color gris cemento de los espacios, el traje gris de cicada, el minimalismo del mundo corporativo, la ausencia de rostros humanos, solo piernas y pies o visajes borrosos por el afán, los espacios constreñidos en los que se movilizada la cicada,- todos hablan para decirnos de la hostilidad y la soledad, del fuera de lugar en el que Tan nos ha introducido. La atmósfera es tan contundente que nos permite evocar el estado emocional de la historia. El texto cifrado en una sintaxis entrecortada, recuerda a la voz de quienes no dominan la lengua que hablan: extranjeros, inmigrantes, outsiders…Cicada no pertenece a este mundo.




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(1) Entrevista de Shaun Tan para The Guardian. “Shaun Tan's Cicada: a meditation on belonging and bullying – in pictures”. Junio 2018.


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