El pensamiento mágico en los niños (y los libros)


Lecturas recomendadas para comprender y estimular el pensamiento mágico en los niños.


De las facetas más maravillosas de la niñez, es aquella cuando se cree que todo lo imaginable es posible. Entre los 2 y 7 años aproximadamente, el niño se percibe como el centro del mundo y todo lo que piensa, desea o sueña, por imposible que al mundo adulto le parezca, es trasladable a la realidad. El pensamiento mágico, descrito por teóricos del desarrollo como Jean Piaget, da lugar a una visión del mundo simbólica, egocéntrica y por supuesto, fantástica. El desarrollo y la maduración luego llevan a la evolución del pensamiento y las visiones mágicas comienzan a ser reemplazadas por el pensamiento lógico.


Sin embargo, el pensamiento mágico no es exclusivo a la infancia e incluso en la edad adulta, cuando dominamos las operaciones mentales más complejas y aplicamos el razonamiento lógico, seguimos acudiendo a nuestro pensamiento mágico - ese que en principio no tiene como ser comprobado- para soporte emocional y psicológico.


Esta manera de pensar responde a nuestra tendencia de establecer relaciones causa y efecto sin comprobación lógica, comportamiento presente en la humanidad desde el inicio de los tiempos. En psicología y antropología este concepto se utiliza para describir las atribuciones ilógicas de causalidad, tanto por no tener evidencias empíricas, o por creer que los propios pensamientos pueden tener consecuencias en el mundo real. Así, vemos que un niño cree que puede modificar (voluntaria o involuntariamente, por lo que espera, piensa o desea) las circunstancias del mundo que le rodea. Por ejemplo, “no hice caso a mi mamá por eso se me perdió mi juguete favorito” ó “si duermo con mi oso el coco no vendrá a buscarme de noche”. Al mismo tiempo vemos a un adulto aferrarse a un talismán para combatir un miedo o las supersticiones para evitar ciertos acontecimientos. En ambos casos el pensamiento mágico es un recurso para reducir la ansiedad y para amortiguar los miedos.


No es de extrañar que el pensamiento mágico pueda proporcionar las historias e ideas más emocionantes y bizarras. Los niños tienen la capacidad de fabular y asimilar el mundo, poblando su imaginario de ideas que solo un pensamiento ilógico y no racional les permite fabricar. Los adultos a menudo tomamos distancia de esa forma de entender el mundo, y por tanto las ideas, miedos, preguntas, proyecciones de los niños parecen incomprensibles y ajenas.

Por fortuna muchos de los escritores de literatura infantil conservan aún intacta su faceta mágico-ilógica y producen libros alucinantes, divertidos, inesperados y con los que los pequeños lectores pueden identificarse en su concepción del mundo, al tiempo que los adultos que lo hemos olvidado, podemos volver a verlo desde la perspectiva infantil.


El pensamiento mágico permite revestir situaciones cotidianas de un simbolismo que las “explica” de un modo mejor y más afable a los niños. La distancia que otorga lo fantástico puede apaciguar, menguar las ansiedades. La literatura que insiste en esta mirada tiende un puente hacia la introspección, hacia la construcción de recursos emocionales para recomponer las piezas que conforman nuestra vida. No son de ninguna manera escapismos, ni perjudican o eximen al lector de usar su pensamiento lógico y racional en la vida diaria. Son paliativos, pequeños placeres, afortunados recorderis de que la fantasía es acogedora.

Proponemos aquí una selección para abordar, celebrar, y compartir el pensamiento mágico, tanto para los mediadores de la lectura con pequeños, padres, maestros, bibliotecarios, y promotores de lectura en general, - aunque esta selección no tiene indicación especifica de edad lectora, siendo lo suficientemente amplia.



Los niños se preguntan, entre otras tantas cosas, incluso aquello que es evidente. En un ejercicio por reafirmar el mundo conocido, la duda se convierte en un catalizador de más preguntas. Shinsuke Yoshitake explora esta conducta en 𝐒𝐞𝐫 𝐨 𝐧𝐨 𝐬𝐞𝐫 𝐮𝐧𝐚 𝐦𝐚𝐧𝐳𝐚𝐧𝐚, mediante un niño que al llegar a casa y encontrar una manzana sobre la mesa, se cuestiona si en realidad será una manzana. Antes de darle un mordisco se preguntas si quizás esa manzana será realmente su tatarabuelo reencarnado como manzana, o si la manzana tiene sentimientos, o si es en realidad un pequeño robot revestido de manzana…o quizás todos son manzanas en el planeta excepto él. En este ejercicio de imaginación, el niño pasa de un pensamiento a otro sin un orden lógico, las ideas no van concatenados, sino que se expanden en un hilo caótico. Desde las ideas mas agigantadas hasta los cuestionamientos mas sondables, Yoshitake nos propone ver por un momento el mundo a través del extrañamiento propio de los niños. Los pensamientos del niño inician con ¨quizás, ¨podrías ser, denotando que el niño es consciente de su juego fantasioso.




La impaciencia es habitual en los pequeños, cuando el concepto del tiempo es aún inasible o la realización de su paso en bloques o segmentos concretos de tiempo no está aun interiorizada. Un "ratico" puede ser un minuto o una hora; un par de horas pueden parecer tan largos como un día; ayer y antes de ayer son a veces conceptos esquivos; tan insaible que decirle a un niño que espere dos días puede significar una eternidad. En 𝐀𝐫𝐞 𝐰𝐞 𝐭𝐡𝐞𝐫𝐞 𝐲𝐞𝐭?, Dan Santat explora la elasticidad del tiempo a través de un niño que viaja en auto a visitar a su abuela y desespera al no vislumbrar el tiempo que tardarán en llegar. Ante la continua pregunta a sus padres de "¿Cuánto falta para llegar?", el niño imagina todo lo que sucede en el camino a casa de la abuela, tanto que el tiempo no solo enlentece sino que parece ir en reverso. El viaje al cumpleaños de la abuela, al que al parece nunca llegarán, parece llevarlos en sentido contrario, a través de los tiempos, pasando por los tiempos de los piratas, el antiguo Egipto, la era de los dinosaurios…Santat incluso acentúa esta sensación de retroceso al cambiar el sentido de la lectura de las imágenes, debiendo girar el libro y leer en sentido inverso. En últimas, la imaginación es un escape al aburrimiento, y finalmente sumirse en esta fantasía pareciera haber acelerado el viaje. El auto viaja ahora de nuevo en sentido contrario, hacia adelante, (cambiando a su vez el sentido de la lectura), llegando a un mundo en el que quizás se han perdido del cumpleaños de la abuela... ¡se han adelantado tanto que están en el futuro! Por fortuna al despertar, han llegado al fin a su destino. Las ilustraciones contienen numerosas piezas o claves, detalles que sirven de indicadores del tiempo, del sentido de la lectura, del estado anímico del personaje. Santat traza un viaje singular que recuerda la impotencia ante el tiempo y propone a la fantasía como escape en manos de un impaciente niño.


¿Qué niño se resiste a la idea de encontrar un tesoro? Sam y Dave un día deciden excavar su patio. Mac Barnett y Jon Klassen revelan en esta divertida historia, 𝐒𝐚𝐦 𝐚𝐧𝐝 𝐃𝐚𝐯𝐞 𝐃𝐢𝐠 𝐚 𝐇𝐨𝐥𝐞, el modo en que funciona la mente de un niño, en tanto que todo lo que desea debe cobrar realidad. Y sin duda, tan certero como su deseo, es el que en el subsuelo no hay uno sino ¡muchos diamantes escondidos! Sin embargo, la historia juega con los personajes y los lectores vemos que en cada doble pagina Sam y Dave cavan en dirección sur, luego este, después oeste, creando un laberinto de túneles, esquivando en cada giro por sólo un poco a los tesoros. Pareciera que sólo el pequeño perrito se da cuenta de lo que han dejado atrás… Pero Sam y Dave siguen cavado sin una pizca de decepción y luego de haber horadado por horas las capas de terreno, caen por un largo hoyo llegando nuevamente a casa (¿es esa su casa?) con la misma determinación de continuar la búsqueda al día siguiente. Un libro álbum que celebra el poder de la imaginación, la determinación de los niños y sobre todo su capacidad de gozar con el proceso mas allá del resultado. Ponerse en marcha ya es una aventura...



Para los niños, el mundo cotidiano puede ser en sí mismo una aventura. Desde vestirse, salir a la calle, jugar en el parque cono otros niños, - cada tarea o actividad puede ser una gran proeza. En 𝐋𝐢𝐟𝐞 𝐚𝐬 𝐚 𝐦𝐢𝐧𝐢 𝐡𝐞𝐫𝐨, Olivier Tallec narra desde la voz de un pequeño niño como sus actos cotidianos están llenos de grandes retos. Retoma la idea de que muchos niños fantasean con los superhéroes, dotados ellos mismos de poderes para ser invencibles y fuertes y no sentir miedo. Detrás de una máscara o bajo una capa, el mundo pareciera poder ser dominado. Una fantasía infantil que a su vez nos recuerda a los adultos cómo se ve el mundo desde el lugar del niño.



¿Recuerdas alguna ocasión en que algún otro niño te mortificara pavoneándose de lo que tenía y tú no? ¿Deseaste alguna vez que su juguete nuevo se dañara o su helado se cayera al piso? Sam asiste continuamente a los irritantes y egoístas embates de Jeremy del estilo “mira lo que tengo, seguro que tú también lo quisieras!”. Aunque Sam parece evitar las confrontaciones, acto seguido Jeremy recibe un merecido: cae de la nueva bicicleta, rompe el cristal de una venta con su nuevo balón, se indigesta al comer toda su bolsa de dulces… El destino pareciera querer hacer equilibrio dando una lección al odioso Jeremy. Pero los lectores no podemos dejar de pensar que dentro de Sam se cuecen las causas de la fortuna de Jeremy. ¿Podrá ser que Sam en silencio desee que Jeremy reciba una lección? ¿Asistimos los lectores a una exhibición de las alcances del pensamiento mágico de un niño? En 𝐋𝐨𝐨𝐤 𝐖𝐡𝐚𝐭 𝐈'𝐯𝐞 𝐆𝐨𝐭!, Anthony Browne maestro de los mensajes ocultos y símbolos profusos, deja esta cuestión al lector.






Bernardo es un niño cuyos padres lo ignoran casi por completo. Cuando les advierte que en el jardín hay un monstruo que lo devorará, papá y mamá hacen caso omiso y en efecto Bernardo desaparece de un bocado. Pero lo peor pareciera ser que Mamá no distingue que quien habita en casa ahora ya no es Bernardo y que a quien ha enviado de noche a la cama es al monstruo. En 𝐍𝐨𝐭 𝐧𝐨𝐰, 𝐁𝐞𝐫𝐧𝐚𝐫𝐝, David McKee plantea a los lectores una escena en la que los temores más grandes de los niños se materialicen. En escenas sucesivas apreciamos imágenes de Bernardo olvidado, descuidado por sus padres al punto que pareciera ser invisible. ¿Podríamos pensar que desde su invisibilidad, el monstruo es una materialización de su deseo de ser notado? Esa es una de las formas de mirar este clásico que cumple ya cuatro décadas de su publicación y sigue dando de que pensar a los lectores.


¿Más lecturas recomendadas?


En 𝐂𝐚𝐦𝐛𝐢𝐨𝐬 de Anthony Browne, un niño asiste a la transformación de su entorno, - un sillón adopta forma de gorila, la tetera es ahora un gato, la pantufla una paloma y tanto más. En casa ahora todo está distinto, cambios que dejan a José confundido y para los no tiene explicación. Las imágenes revelan una forma de aproximación a la manifestación de la ansiedad de un niño ante la llegada de un nuevo miembro al hogar: un nuevo bebé.


𝐓𝐡𝐞 𝐀𝐝𝐯𝐞𝐧𝐭𝐮𝐫𝐞𝐬 𝐨𝐟 𝐁𝐞𝐞𝐤𝐥𝐞: 𝐓𝐡𝐞 𝐔𝐧𝐢𝐦𝐚𝐠𝐢𝐧𝐚𝐫𝐲 𝐅𝐫𝐢𝐞𝐧𝐝 de Dan Santat juega con la idea de que los amigos imaginarios son tan reales como los de verdad. Tanto así que Beekle abandona el reino de los seres imaginarios en busca de su niño de verdad. Recorre la ciudad, desde las calles hasta los parques, esperando reconocer al niño que lo elegirá. El dulce reconocimiento entre Alice, una niña soñadora y Beekle es una celebración de la imaginación sin limites y del encontrar un lugar propio en el mundo.


𝐓𝐡𝐫𝐨𝐮𝐠𝐡 𝐭𝐡𝐞 𝐌𝐚𝐠𝐢𝐜 𝐌𝐢𝐫𝐫𝐨𝐫, el primer libro-álbum de Anthony Browne, publicado en 1976, se ha convertido en una oda a los universos que nuestra imaginación logra edificar y al espíritu insaciable y curioso de la infancia, tal como la Alicia de Lewis Carroll. En esta historia marcada por el estilo surrealista característico del autor, Toby el protagonista está harto de todo: libros, juguetes, y demás… Pero pronto nota que algo no anda bien con el espejo de su casa… ¡Puede entrar en él! ¿A dónde lo llevará? Quizá hayan gatos huyendo de una manada de ratones, o un hombre invisible caminando por las calles, o una pintura de una pintura de una pintura… Toby descubre, como lo haría Alicia un tiempo atrás, el mundo maravilloso que existe al otro lado del espejo de su casa, en los confines de la imaginación. El espejo, al igual que la imaginación, se mantiene abierto como una puerta batiente que nos permite entrar y salir de la realidad a la fantasía a nuestro antojo.


En 𝐅𝐫𝐨𝐠 𝐢𝐬 𝐅𝐫𝐢𝐠𝐡𝐭𝐞𝐧𝐞𝐝 de Max Velthuijs, Sapo es presa de temores nocturnos en los que los ruidos bajo la cama provienen de fantasmas y en el techo los rasguños son de monstruos. Sapo y sus amigos descubren que la imaginación les ha jugado un mala pasada y que es normal sentir un poco de miedo.






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